Ayer martes, fue día de peluquería. ¡Viviendo al límite en USA! Probé una nueva recomendada por Cristina “Appearances”, porque hay que reconocer que Valerie, la de la anterior peluquería, no tenía ni idea.
Llegué y me encontré con el dueño, que intenta camuflar las entradas y el hecho de que le quedan dos telediarios de pelo con una cresta (de las de 10cm), y con Anna que va a ser mi estilista. Me lavó el pelo y me lo dejó bien goteante (lo que confirma que forma parte de la técnica americana de cortado). Yo le dije que cortara las puntas (mismo corte, más corto). Igual que en España dices “las puntas” y tienes suerte si cortan menos de un palmo, aquí diciendo las puntas, ves un polvillo que cae en cada tijeretazo (nada que no sea única y exclusivamente la punta). Le tuve que pedir que cortara sin miedo… Volvió a usar la técnica de Valerie (estirar y pegar a la cabeza, y imaginar un gorro y cortar lo que quedaría fuera de él…), y cuando llegó la hora de hacer capas, le tuve que hacer un dibujo de lo que quería que hiciera (me lo cuentan y no me lo creo). Salí de allí poco más o menos así:
El corte se las trae… Aunque si uso las orejas y me lo echo un poco para atrás la cosa mejora un poco.
Por la tarde llevé a las enanas a que les cortaran. La experiencia fue parecida, pero por lo menos les igualaron un poco la avería que yo les hice la vez anterior.
Se lo han pasado pipa haciéndose las fotos. ¡Ah! ¡Y valórese el modelito! ¡Fashion total!
A Olaiz le corté yo el pelo, y quedó así de mona
Los cortes de pelo tienen…¡su aquel!, pero a mi me parece que estáis guapísimas. Pero, María: estás en guerra con los exterminadores, con los peluqueros, con el sherif, con las gordas, con los médicos, con los supermercados, con los informáticos, con los blogs…..¡Ojo!, no nos vayas a montar un conflicto internacional como Hugo Chavez. Un beso Papá.