Como siempre nos fuimos a la cama el 27 dejando el salón y la mesa del desayuno super-festivos (con collares, caramelos, centros de mesa brillantes y con letreros de Happy Birthday, pajitas de colores, globos, mis regalos… todo muy mono!).
Al levantarse, las enanas me dieron superemocionadas su regalo: tres anillos que habían elegido ellas (y me han puesto el dedo como una bota de la alergia que me producen. Si cuando una nace para princesa…). Gabi y mi madre también hicieron lo propio y me dieron sus regalazos. Después soplamos las velas, comimos tarta y al cole.
Fuimos los tres a comer a un restaurante Mongol (la abuela se va mucho más culta culinariamente hablando) y por la tarde cenamos con los Martín y Noyda en el Papa’s Pizza.
Sólo hay alguna foto del final de la cena, gracias a Noyda. Las fotos han quedado borrosillas, pero…
La tarta elegida por Lola y Sara:

Fotos del momento tarta:
Lo malo de esta tarta y los niños es que uno quiere la parte verde, otro la amarilla, otro la naranja, otro la azul, otro con mucho frosty… y al final queda hecha una pena.
Esto es todo lo que hay. Oficialmente declaro cerrada la suma de años. ¡Me quedo en 35!
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